¿Cómo podrías definir el inicio de una historia si ni siquiera sabes cuando comenzó?
La responsabilidad y la conciencia te compromete; en efecto, uno ya no puede andar caminando con los ojos y la mente cerrada, ya no!.
Y las cuentas me las reclamo yo sólo, aunque un poco benevolente, me reclamo y me enojo, no de una situación, ya no, ahora conmigo.
No creía tanto en “momentos de debilidad”. Sólamente había sido testigo ocular de mis desvanecimientos, pero cuando uno deja de ver únicamente siluetas y empieza a distinguir figuras y relieves de lo que realmente pasa es cuando sabemos que lo peor realmente es cuando nos tropesamos con nosotros mismos.
Deje entrar al caballo de Troya sabiendo la traición.
Afotunadamente ya sé que mi necesidad banal de tratar de probarme que puedo tener el control de mi vida reafirma también que no sé y no estoy cerca de saber si realmente lo tengo.